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El mayor legado de Sócrates

El pasado 19 de febrero tenía que cumplir 61 años, Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza de Oliveira, el célebre futbolista brasileño. Cara visible del famoso “Jogo Bonito” de la selección brasileña que brilló en el Mundial de 1982, su mayor legado sin embargo quedó fuera de la cancha: Sócrates lideró a mediados del 70 el movimiento llamado “Democracia corinthiana” en el Corinthians, mediante el cual defendió los derechos de los futbolistas brasileños y movilizó a intelectuales y artistas en plena dictadura militar.

Además de ser un talentoso dentro de la cancha, Sócrates era un crítico activista social, estudioso

Con la selección de Brasil, siempre con su lema de rebeldía.

Con la selección de Brasil, siempre con su lema de rebeldía.

-se recibió de médico- y además le gustaba escribir; compuso algunas canciones y se hizo poeta. Siempre metido de lleno en las cuestiones políticas de su país, encontró en el fútbol la manera más conveniente de hacerse escuchar y defender sus ideales.

Según las crónicas que hablan de sus inicios, Sócrates debutó en el Botafogo, en 1974. Cuatro años después, fue transferido al Corinthians, el segundo club más popular del Brasil, luego del Flamengo, en donde empezó a movilizarse por los derechos de sus compañeros. Desde 1978, empezó a gestarse en el club un movimiento para lograr que los partidos se jugaran en horarios con menos calor, que se pague mejor a los juveniles y sobre todo, los dirigentes empezaron a respetar más a los futbolistas.

Este movimiento, encabezado por Sócrates pero que tuvo el apoyo de otros jugadores como Wladimir, Zenón y Casagrande, fue creciendo y rápidamente adoptó un nombre: “Democracia Corinthiana”, que contó más adelante con camisetas y banderas en apoyo a la causa.

La “Democracia Corinthiana” llegó a niveles sorprendentes. En medio de una sociedad marcada por el régimen militar instalado en Brasil tras el golpe de Estado de 1964 -y que duró hasta 1985- en el club Corinthians, los contratos de los jugadores y hasta los refuerzos se resolvían por votos, tantos de los dirigentes e incluso de los jugadores. Como ya dijimos, a esto se le sumaron algunas otras reivindicaciones que lograron los jugadores del Corinthians, como por ejemplo, eliminar las “concentraciones” antes de los partidos.

Una bandera antes de la final

Con toda esta revolución, mal no le fue en el ámbito deportivo al club. Corinthians ganó el campeonato paulista de 1982 y el de 1983. En la final del 83, el cuadro de Sócrates ingresó a la cancha con una bandera que decía: “Ganar o perder, pero siempre en democracia”, era un mensaje para una dictadura que tambaleaba y además, era una bandera que expresaba un poco lo que pensaba una sociedad que estaba cada vez más en contra del modelo de gobierno.

La famosa bandera: "Ganar o perder, pero con democracia" en la final ante el San Pablo de 1983.

La famosa bandera: “Ganar o perder, pero con democracia” en la final ante el San Pablo de 1983.

Para Sócrates, la “democracia corinthiana” cambió todo el contexto que se tenía hasta ese año en el fútbol, sobre todo, en el trato dirigentes-futbolistas. “Abolimos el proceso que existía en el fútbol, donde los dirigentes impedían que los jugadores se hicieran adultos”, dice el brasileño, según revela la web Fútbol Rebelde. Agrega este sitio: “Al inicio hubo ansiedad en mis compañeros, no estaban acostumbrados a expresarse, a decidir. Pero fueron aprendiendo y se prepararon para enfrentar su profesión y su vida”.

Corinthiana

Con la camiseta “Democracia Corinthiana”

Entre otras cosas, la “democracia corinthiana” estableció lo siguiente: en lugar de recibir premios por victorias, los jugadores tenían una parte de las recaudaciones y otro de la sponsorización y televisión. El dinero se repartían en porcentajes iguales entre todos los jugadores, incluyendo a los médicos, utileros y a los choferes que conducían los buses que los transportaban.

 

“Abolimos el proceso que existía en el fútbol, donde los dirigentes impedían que los jugadores se hicieran adultos”- Sócrates

La repercusión de la “democracia corinthiana” siguió sumando adeptos, a la par que los partidos del Corinthians se llenaban de público. A principios de 1980, este movimiento ya consiguió la adhesión de 18 sindicatos laborales del Brasil -entre ellos, el que lideraba en ese entonces Lula Da Silva, a la postre, presidente de la república federativa- mientras el cantautor Gilberto Gil escribió “Andar con fe”, inspirado en la obra que hizo Sócrates dentro del club paulista. En 1984 el Congreso brasileño vetó una enmienda que autorizaba a una elección directa al entonces presidente brasileño y así asegurar la continuidad del régimen. Muchos dicen que gran parte de ese veto se debe al movimiento iniciado en el Corinthians.

Su clásico festejo. La multitud detrás. Sócrates es fútbol.

Su clásico festejo. La multitud detrás. Sócrates es fútbol.

Jugué los mundiales del ‘82 y del ‘86 en una maravillosa selección. Conocí el calcio en la Fiorentina. Fui técnico. Sigo siendo médico. Escribo crónicas para un diario deportivo y poemas que ponemos en canciones con amigos músicos. Pero esa época fue la más exaltante de mi vida. Dos años y medio que valen por cuarenta años de felicidad” declaró ya retirado, en una entrevista que hoy recopilan varios sitios web.
Con la selección brasileña, Sócrates jugó y se lució en el Mundial de España de 1982. Brasil no salió campeón, pero dejó en el recuerdo aquella gigantesca exhibición futbolística patentando el “jogo bonito” con Sócrates como estandarte.

Casado tres veces y con seis hijos, Sócrates trabajó igualmente como columnista para varios diarios de San Pablo destacando su visión sobre el fútbol y la sociedad. Su última esposa, Katia Bagnarelli, anunció en 2013 que tenía preparado un libro sobre la vida del exfutbolista, en donde iba a recoger algunos escritos del propio Sócrates. Sin embargo, la publicación del libro hasta ahora no pudo realizarse por algunos problemas con los hijos y las exesposas de Sócrates.

Conocido después de recibirse como “el doctor Sócrates”, ya retirado, este revolucionario del fútbol se dedicó a la poesía y hasta compuso algunas canciones. El 4 de diciembre de 2011, la cirrosis, producto de su adicción al alcohol que lo tenía a mal traer, se lo llevó definitivamente. Sócrates tenía que cumplir 61 años. Dejó su legado, su magia y su leyenda para la historia.

Fuentes consultadas: ElequipOnline, versayeska, fútbolrebelde.
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