Curiosidades

Curiosidades mundialistas: la historia que pocos conocen

Las copas mundiales son eventos tanto deportivos como históricos, por lo tanto es de esperar que en ellos ocurran episodios que se destaquen por su singularidad.

Las copas mundiales son eventos tanto deportivos como históricos, por lo tanto es de esperar que en ellos ocurran episodios que se destaquen por su singularidad. Te dejamos acá un compilado de esas curiosidades que cortan transversalmente al fútbol y pasan a formar parte del anecdotario popular.

¿¡A donde lo que chutaste kp!? (Brasil-Zaire 1974)

Todos los jugadores que han ejecutado tiros libres han lanzado alguno que terminó más cerca del estacionamiento del estadio que en el fondo de la red, entre ellos Cristiano Ronaldo, Messi y el 99% de los que chuta Jorge Nuñez. A pesar de sentirse humillados, por lo menos sus tiros libres eran a favor de su equipo, que no es lo mismo que puede decir Mwepu Ilunga de Zaire. La imagen que todos recuerdan de Zaire en su único Mundial, el de Alemania 1974, es la de Ilunga formando la barrera contra Brasil e inexplicablemente chutando la pelota hacia el lado contrario.

Esta divertida imagen en realidad tiene un trasfondo bastante oscuro y triste. Tras perder su primer partido por 2 a 0, se les avisó a los jugadores de Zaire que no iban a recibir ningún pago por participar del Mundial. Esto causó un bajón anímico y en el siguiente partido dieron un espectáculo vergonzoso al perder 9-0 contra Yugoslavia.

Al terminar este partido cuentan los jugadores que el dictador Mobutu Sese Seko (que de seco no tenía nada) envío a sus guardias al hotel para advertirles que si recibían 4 goles contra Brasil no iban a ser bienvenidos en el país. Esta teoría permite una justificación a la jugada, ya que perdían 3 a 0 y faltaban pocos minutos para el final, por lo que cualquier intento de perder tiempo los ayudaría a evitar el resultado tan temido. Formando la barrera Ilunga habrá imaginado que enfrente no tenía a Rivelino, sino a soldados listos para llevar adelante la ejecución.

Lo que en su momento fue un intento de salvarse de un dictador asesino hoy en día es un clip del cual todos nos hemos reído durante décadas.

Jagua salida (Brasil-Chile 1962)

Es una costumbre universal que los partidos de fútbol sean interrumpidos por todo tipo de animales. Ya se han visto casos de gatos, pájaros, gallinas, ardillas y hasta un pobre búho que murió tras recibir una tremenda patada. El más común de los “invasores” es el perro, que siempre encuentra alguna forma de divertir a la gente, sea corriendo de los guardias o hasta haciendo sus necesidades en plena área.

Los mundiales no han sido excepción en este sentido, con el caso más conocido ocurriendo en Chile 1962. En pleno partido Brasil-Inglaterra apareció un perrito de pelo negro que buscaba un poco de atención (o de acción). Tras dar muestra de su talento para correr y gambetear sin que los rivales puedan detenerlo, se encontró con la estrella inglesa Jimmy Greaves. Greaves, siendo un conocedor de la sicología de los animales, se arrodilló en el suelo para estar de igual a igual con el perro. Esta estrategia confundió al canino, lo que permitió a Greaves agarrarle del cuello y entregarle al encargado de seguridad (de una forma que hoy en día sería vista como cruel).


Greaves y el perro conociéndose mejor

A pesar de haber caído en la trampa, el perrito obtuvo su venganza al orinar a Greaves mientras lo agarraba, lo cual obligó al jugador a terminar el partido con un olor a meada inaguantable. La leyenda cuenta que Garrincha quedó tan encantado con el perro que al terminar el partido lo adoptó, pero no existe ningún registro que demuestre que la leyenda sea cierta. Lo único cierto es que el perro logró su minuto de fama y es recordado hasta hoy, al contrario de varios de los perros que jugaron ese partido vistiendo los uniformes de sus respectivas selecciones.

El Jeque invasor (Francia-Kuwait 1982)

¿Quién no ha soñado poder entrar a la cancha y mandar al carajo al árbitro? Han sido contados los héroes quienes han cumplido este sueño, siendo el más recordado de ellos el Jeque Fahad Al-Sabah, presidente de la Asociación de Fútbol de Kuwait. Hay que tener mucho coraje para animarse a invadir un campo de juego para protestar una decisión arbitral, aún más en pleno Mundial.

Kuwait pudo clasificar al Mundial de 1982, donde quedaron rápidamente eliminados y olvidados por el mundo. Serían aún más olvidados si no fuera por una jugada en el partido contra Francia. Ya estaban siendo ampliamente derrotados por 3 a 1, cuando en pleno ataque francés todos los jugadores kuwaitíes se detuvieron porque supuestamente escucharon un silbatazo, el cual no vino del árbitro sino de alguien en las gradas. Al quedarse todos parados (para ser honestos así defendieron todo el partido), Alain Giresse definió solo para el 4 a 1. Primero los kuwaitíes siguieron como si nada, pero en un momento decidieron ir hacia su banco para protestar, amenazando retirarse del partido.


El jeque dando instrucciones en pleno partido

Repentinamente aparece bajando del palco y entrando a la cancha un hombre con turbante diciendo de todo contra el árbitro. Era el Jeque Fahad con todo su séquito de guardias, quien buscaba hablar con el árbitro y con sus jugadores, lo que inició todo un kilombo entre los policías, jugadores, veedores, aguateros, etc. Finalmente ordenó a su equipo que no se retire y que el gol sea anulado, orden que fue cumplida sin discutir por el árbitro. No sirvió de mucho, porque igual los franceses convirtieron el cuarto antes que termine el partido.

¿Qué pasó después con el Jeque? Fue multado 14 mil dólares (monto que fue tratado de ‘mitai recreo’ por el jeque) por invadir el campo de juego. Continuó con su vida llena de grandes lujos hasta 1990, donde fue asesinado por los invasores iraquíes al tratar de defender el palacio real. Tanto en el Mundial como en su muerte demostró que era un hombre que de verdad tenía huevos para enfrentarse a cualquiera.

Promo 3×2 (Croacia-Australia 2006)

Lo peor que puede sufrir un árbitro es la burla por cometer un error inentendible. Esto se agrava al cometer un error en el torneo más visto en todo el mundo y aún más en la actualidad, con la cobertura 24 horas de los medios y la bestia indomable conocida como Internet, que siempre busca nuevos personajes del cual reírse por las siguientes 12 horas. En Alemania 2006 hubo varios personajes quienes se merecieron ser burlados, pero ninguno como el inglés Graham Poll, quien pasó a las páginas doradas de los bochornos mundialistas con su actuación en el partido Croacia-Australia.

El partido entre los que usan un mantel como camiseta y los descendientes de criminales ingleses era con mucho en juego, ya que si ganaba Croacia clasificaba a Octavos, mientras que un empate ya le bastaba a los australianos. Se repartieron patadas de todo tipo y Poll ya tuvo que expulsar a 2 jugadores, Brett Emerton y Darijo Srna. Al minuto 90 le muestra la segunda amarilla al defensor Josip Simunic, pero nunca llegó a mostrarle la tarjeta roja. Simunic, haciéndose del ñembotavy total, siguió jugando como si nada había pasado. Cuando el árbitro pitó el final del partido Simunic se fue a protestarle algo, por lo que Poll le quitó otra amarilla y finalmente apareció la roja y ahí si Simunic fue oficialmente expulsado. En total mostró 11 amarillas y 3 rojas.


Las tres tarjetas de Poll

¿Cuál fue la explicación que dio Poll? En su autobiografía dijo que se había confundido por culpa del acento de Simunic (quien es hijo de croatas que nació y vivió en Australia), entonces anotó amarilla para el 3 de Australia, Craig Moore. Después de tal bochorno la FIFA no le designó para dirigir otro partido.

Este partido terminó siendo el último en mundiales para los 2 involucrados. Poll se retiró del arbitraje internacional al terminar el Mundial, yendo junto a su familia para recuperarse de la humillación pública. Simunic quedó fuera con Croacia en 2006, no pudieron clasificar en 2010 y no podrá participar en este Mundial por liderar cánticos nacionalistas al lograr la clasificación. Las 3 amarillas al final causaron el peor de los castigos: suspensión perpetua de los mundiales para ambos.

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