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Crisis Académica: 4 razones que explican el bajón de Nacional

Hundido en el fondo de la tabla, apenas por encima del vergonzoso último lugar es donde hoy se encuentra Nacional en el Torneo Apertura. Aquel lugar no es donde uno está acostumbrado a encontrar a una institución símbolo del éxito y de la consistencia en los últimos 10 años, más aún siendo que hace 10 meses estaban luchando por ser el mejor equipo de América.

Esta campaña ya se ha cobrado el puesto de Gustavo Morínigo y ahora con Daniel Raschle el equipo sigue sin levantar cabeza. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿Qué le pasó a la Academia? y si esto se puede revertir.

Estas son algunas de las razones:

La fuga de talento

Al ser un club con recursos limitados, como todos los del fútbol paraguayo, Nacional está obligado a vender a sus mejores jugadores cuando estos comienzan a destacarse. Llegar a la final de la Libertadores hizo inevitable el éxodo de sus mayores talentos, pero lograron frenarlo por algunos meses. En el 2015 la necesidad de dinero y de cambiar de aire para algunos dentro del plantel obligó a los dirigentes a salir a vender.

La mayor pérdida de todas ha sido Silvio Torales. Con solo 23 años ya tenía 5 años de experiencia encima manejando los hilos del partido. La dupla Riveros-Torales era fundamental, pero cada uno tenía diferentes roles. El rol de Torales era ser el motor de todo el equipo, yendo de área a área, recuperando pelotas, abriendo hacia Melgarejo o Benitez y metiendo algún que otro misil desde fuera del área. Ahora que el equipo ha quedado sin motor parece estar como camión tuja, omanó taco ari.

Otros dos jugadores fundamentales que ya no están son José Leonardo Cáceres y Julián Benitez. Cáceres se había convertido en la pareja ideal de Raúl Piris en defensa, quitando todo lo que llegaba por el aire e intimidando físicamente a los adversarios. Su ausencia se refleja en los 21 goles que ha recibido el equipo y la diferencia de gol de -8. Julián era el goleador, invadiendo el área desde los costados y alejando a los centrales de sus lugares con su constante movilidad. Hoy el ataque parece estático sin su presencia, sin chispa ni inventiva.

Desde el 2013 que Nacional está en caída libre

El talento fugado no solo es aquel que se fue del club; también incluye a los que quedaron. El que ha tenido el bajón más notorio ha sido Marcos Riveros. Todo indica que Riveros ya quería buscar otro desafío (y un jugoso porcentaje por una posible transferencia), desafío que fue truncado cuando la dirigencia se negó a venderlo a Olimpia. Desde entonces Riveros ha jugado con pocas ganas, sin tener trascendencia en los partidos, al punto que Daniel Raschle lo quitó del equipo titular en las últimas 2 fechas.

¿Y los jugadores nuevos?

Nacional se ha especializado en la última década en fichar a cierto tipo de jugadores:

La imagen más dolorosa: Silvio Torales con la remera de Pumas

La imagen más dolorosa: Silvio Torales con la remera de Pumas

  • Los desechados: Jugadores que demostraban talento pero que no tenían lugar en sus clubes de origen. Entre ellos se encuentran Fredy Bareiro, Julián Benitez, Derlis Orue y David Mendoza.
  • Líderes veteranos: jugadores con carreras distinguidas y reconocidos por su temperamento y liderazgo, tales como Gustavo Morínigo, Denis Caniza, Justo Villar y César Cáceres Cañete.
  • Talento escondido: aquellos que nadie había descubierto, fichados de clubes con poco reconocimiento. Los ejemplos más importantes son Ignacio Don, José Leonardo Cáceres y Ramón Coronel
  • La cantera: Sus principales figuras fueron formadas en el semillero del club, entre ellas Marcos Riveros, Silvio Torales, Marcos Melgarejo y Raul Piris.

En los últimos tiempos han tenido menos éxito que el Rayadito en fichar jugadores. Trajeron a algunos que fueron dejados de lado como José Montiel y Arnaldo Castorino, pero ninguno ha dado resultados. No consiguieron ningún veterano que pueda sumar positivamente al equipo y los jugadores de menor renombre son jovenes como Héctor Bustamente y Cristian Colmán, que tienen talento pero que les falta experiencia para afianzarse.

Las inferiores han sido el punto débil del club en los últimos años. No han podido llevar a primera a ningún juvenil y afianzarlo en el plantel desde Silvio Torales en el 2010. En los últimos 5 años solo han sido convocados 2 jugadores de Nacional a la selección sub-20: Matías Perez (hoy en San Lorenzo) en el 2013 y Enrique Araújo en el 2015. Es entendible que las inferiores no funcionen como una línea de ensamblaje, donde cada 5 segundos salga del galpón un nuevo modelo de jugador juvenil talentoso, pero una sequía tan larga termina deteriorando el nivel del equipo.

Sequía de goles

Lo que más llama la atención al estudiar los números de la Academia en este Apertura es la falta de goles. Son el equipo con menor cantidad de goles en el campeonato, 13, un promedio menor a 1 por partido. Esto empeora aún más cuando vemos que de esos 13 goles, 7 fueron convertidos en 2 partidos (3-4 contra Guaraní, 4-3 contra Luqueño), lo que significa que solo convirtieron 6 goles en 11 partidos, un promedio de un gol cada 2 partidos.

Este bajón no se limita solamente al torneo actual. En el 2014 el equipo promedió exactamente 1 gol por partido sumando los torneos Apertura y Clausura. En el Clausura solamente convirtieron 18 goles en 22 partidos, una cifra que solo debe ocurrir si los arcos son del tamaño de un cajita de cartón. El año pasado se podía usar la excusa que el equipo estaba enfocado en la Libertadores, pero ya casi ha pasado un año de aquel torneo y los goles todavía no aparecen.

A partir de 2014 parece que los goles cayeron por un precipicio.

Como si no fuera suficiente problema el hecho que no puedan meter gol ni al arcoiris, al terminar el 2014 se quedaron sin sus delanteros más reconocidos, Fredy Bareiro y Julián Benitez. En su lugar contrataron a Dionicio “Loco” Pérez y Cristian Colmán. Pérez ha podido convertir algunos goles, pero en varios partidos se destacó más por sus peinados estrafalarios que por sus definiciones. En cambio Colmán vino al club solamente por no haber conseguido una oferta del extranjero, pero es una apuesta joven que podría destaparse en cualquier momento.

En el torneo anterior la sequía se pudo disimular con una defensa más férrea que la de Tacuary, pero este año han desprotegido la última línea. Por primera vez desde el Apertura 2005 tienen una diferencia de gol mayor a -1 y ya han recibido más goles que en todo el Clausura 2014.

Víctimas del éxito

El gol de Santa Cruz, la última gran alegría tricolor.

El gol de Santa Cruz, la última gran alegría tricolor.

Una forma fácil de resumir esta situación es que Nacional está en un periodo de resaca tras un exceso de éxitos. Es normal que aparezca la regresión hacia la media para cualquier equipo que haya estado en la cima por tanto tiempo como ellos. El éxito trae como bagaje la complacencia y el asumir que los logros futuros van a seguir viniendo a pesar que se invierte un menor esfuerzo. Esto se da aún más en instituciones con menor poder económico, ya que no pueden solucionar los problemas solamente tirando plata. Los dirigentes como Robert Harrison tienen grandes cantidades de dinero, pero deben ser más inteligentes en el uso del mismo para mantener el éxito.

Otra consecuencia de haber llegado tan alto es la fatiga. Esa campaña de la Libertadores agotó tanto física como emocionalmente a los jugadores y al cuerpo técnico, dejándolos sin ánimos para enfrentar lo cotidiano, el aburrido torneo local. El propio Gustavo Morínigo dudaba en seguir al mando del equipo tras perder la final en Buenos Aires, una de las razones siendo que no sabía como seguir motivando al equipo tras semejante logro.

Es fácil recordar que solo 2 años después de haber salido campeón de la Libertadores en el 2002 Olimpia se encontraba en una crisis deportiva e institucional que los llevó al último lugar de la tabla. El éxito pasado no garantiza el éxito a futuro y hace que la caída sea aún más dura para todos los involucrados.


No es fácil la situación que debe revertir Daniel Raschle. Tiene a su favor que hay varios equipos luchando en los últimos puestos, lo que podría permitir que se escapen y terminen en una posición de media tabla para abajo. Esto igual ya será considerado un fracaso en comparación a sus campañas de los últimos tiempos.

Nacional hoy se encuentra ante un futuro incierto. El camino más seguro para evitar un colapso institucional es mantener la cordura, continuar haciendo todo aquello que les permitió lograr semejantes éxitos e ir corrigiendo los errores que han cometido en los últimos tiempos. Mientras tanto hay que aguantarse los tiempos difíciles, no acostumbrarse a estar en el último peldaño y luchar por cada paso que les permita volver a su sitio en la cima del fútbol paraguayo.

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