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El héroe del Nordeste: Mundial de Clubes 2006, Inter vs. Barcelona

PRESENTADOPOR
Hay diferentes caminos para convertirse en héroe, figura, ícono de un club. Puede ser un proceso largo, como romper récords de goles o demostrar lealtad y liderazgo constante vistiendo los colores del club, o puede darse en una sola jugada que se convierte en trascendental para la historia de la institución. Fue esto último lo que vivió el Inter de Porto Alegre en el Mundial de Clubes de 2006, logrando un triunfo inesperado e histórico gracias a un jugador que, sin haber convertido ese gol, quedaría en el olvido como otros miles que defendieron su escudo. Esta es la historia de la consagración y coronación de los Colorados y de Adriano Gabiru, el héroe nordestino.

El camino al Mundial

Hasta el 2006 la Copa Libertadores no había dado buenos recuerdos a los “Colorados”. En 2 ocasiones estuvieron tan cerca que pudieron ver su reflejo en superficie del trofeo: en 1980, cuando perdieron la final contra Nacional por un solo gol, y en 1989, cuando no pudieron aprovechar su ventaja tras ganar de visitante, perdiendo por 3-2 y luego por penales en el Beira Río ante el enorme Decano, Olimpia. El técnico en aquella fatídica eliminación del 89 fue Abel Braga, quien quedó marcado por años tras esa derrota.

El estratega: Abel Braga

El estratega: Abel Braga

Como todo técnico brasileño, Braga era un trotamundos, siempre con la valija en mano para cambiar de trabajo cada tres meses. Comenzó su cuarto mandato en el Inter en el 2006. Al perder el campeonato Gaúcho contra su máximo rival Gremio, el “club del pueblo” se enfocó en la tan ansiada Libertadores, logrando excelentes resultados y llegaron a la final perdiendo solo 1 de 12 partidos, dejando de lado al mejor equipo de Libertad de la historia en semifinales. En la final enfrentaban al anterior campeón, el Sao Paulo, a quienes vencieron en 2 partidos tremendamente reñidos, finalizando con un agónico 4-3 en el global.

Mientras que el equipo brasileño se unía al selecto club de los grandes de América, el Barcelona recuperaba su mística. Tras el fenómeno mundial del “Dream Team” a comienzos de los 90, los blaugranas habían perdido su magia y, embelesados por la escuela holandesa de Cruyff y Van Gaal, encontraron a un nuevo líder: Frank Rijkaard. Rijkaard tuvo la suerte de unirse al Barcelona en plena aparición de un talento único e irrepetible, el de Ronaldinho Gaucho, quien con su sonrisa imborrable y movimientos de cadera sacados de la pista de samba se convirtió en un ídolo mundial.

La Champions 2005-2006 parecía estar destinada para ellos. Con Ronaldinho, Samuel Eto’o, Xavi, Iniesta y Puyol como estandartes, el equipo arrasó el torneo, llegando invictos hasta la final, donde enfrentaron a otro equipo paladín del bueno fútbol, el Arsenal de Arsene Wenger. Tras caer por 1-0 a los pocos minutos de juego, los Cules remontaron en el segundo tiempo y lograron una agónica victoria por 2-1, donde el héroe inesperado fue Juliano Beletti. Así pudieron levantar su segunda Copa de Europa y ganarse un pasaje al Lejano Oriente.

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Los planteles

Como ya había ocurrido entre el Liverpool y el Sao Paulo el año anterior, en el 2006 todos daban como ganador al Barcelona. El Inter sufrió las consecuencias de ser un semillero de clubes europeos, ya que tuvieron que vender a figuras fundamentales como Rafael Sobis, Jorge Wagner y Tinga. Pudieron mantener a su gran capitán y líder Fernandao para encabezar el ataque, y tenían al talento de Iarley como alternativa en la ofensiva. Mientras eran obligados a vender a sus estrellas, iban surgiendo nuevos talentos del seno de su nutrida cantera, siendo el más destacado un joven de 17 años llamado Alexandre Rodriguez, mejor conocido como Alexandre Pato, por ser de la ciudad de Pato Branco.

Así terminó Ronaldinho, el ídolo del Barcelona y del Gremio

Así terminó Ronaldinho, el ídolo del Barcelona y del Gremio

El Barcelona parecía estar con todas las armas listas para desembarcar en Japón, pero las lesiones terminarían siendo su principal rival. La primera víctima fue su goleador, Samuel Eto’o, quien fue operado de la rodilla poco antes de la competencia. El segundo golpe vino cuando se supo que el jugador que más hacía soñar a los hinchas, el entonces juvenil Lionel Messi, había sufrido una fractura en el pie. A pesar de estas bajas el equipo igual tenía a Ronaldinho a la cabeza, con un mediocampo de lujo con Deco e Iniesta y el liderazo de Puyol en la retaguardia. Cualquier institución del mundo deseaba tener por lo menos el 50% de aquel plantel supuestamente diezmado por lesiones.

El partido

A los pocos segundos de ponerse a rodar el balón en la noche fría de Yokohama ya se estableció el patrón de juego de ambos equipos: Inter metido atrás, tratando de asfixiar cualquier intento de juego y Barcelona atacando incesantemente, buscando romper la defensa bien abroquelada del equipo Colorado. Con esta temática el equipo español atacó más, pero sus chances no eran muy claras, porque los defensores del Inter estaban 100% enfocados en la marca, pegados como estampillas a los rivales. Las chances de los Culés aparecían con alguna magia de Ronaldinho, quien en aquel entonces de a poco iba haciendo sus locuras más en las discotecas que en el campo de juego, pero en este partido tenía un mayor incentivo por haber sido formado en el Gremio, por lo que dejar al rival sin un título mundial sería una gran alegría para él.

Se mantuvo el cero al terminar el primer tiempo, siendo la jugada más polémica una falta sobre Ronaldinho que muchos decían que era penal, especialmente los hinchas del Gremio. En el segundo tiempo el partido bajó de nivel y los jugadores estaban corriendo a ritmo de entrenamiento. Esto continuó hasta los 76 minutos, cuando se vino el cambio que traería la gloria a Porto Alegre.

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Del olvido a la historia dorada del club

Faltando 15 minutos para el final, Fernandao, el delantero, capitán y figura de los brasileños cayó sobre su cadera y quedó lesionado. En su lugar ingresó un jugador que pocos fuera de la institución conocían: Adriano Gabiru. Nacido en Maceió, este jugador del Nordeste no fue figura en su tierra, pero si se destacó en el lejano sur del áis, convirtiéndose en un reconocido jugador del Atlético Paranaense. Tras un paso poco exitoso por el Marsella terminó firmando por el Inter en el 2006.

En el equipo gaucho no fue recibido de la mejor manera. En los primeros partidos no se destacó y la hinchada ya pedía a Abel Braga que lo quite del plantel, como si fuera un leproso cuyo pésimo nivel podría contagiar al resto del plantel. Braga evitó tomar una decisión a las apuradas y lo mantuvo en el plantel, pero en el banco de suplentes, siempre pendiente de una oportunidad para brillar.

Adriano Gabiru, el delantero que necesitó 15 minutos para ser leyenda

Adriano Gabiru, el delantero que necesitó 15 minutos para ser leyenda

A los 5 minutos de haber ingresado Adriano, el Inter repentinamente tuvo un contraataque prometedor. Con el esférico bajo el control de Iarley, quien pudo vencer al poderoso Carles Puyol al luchar la pelota, los Colorados tenían a la defensa del Barcelona a contrapierna. Iarley mantuvo la pelota, esperó a que suba su compañero, vio a Adriano por el costado y dio el pase perfecto para que no lo intercepte Zambrotta.

Con el arco a su merced, Adriano definió como solo un delantero nato lo hace, de puntín. Victor Valdés pudo desviar la pelota, pero solo sirvió para que la misma entre suavemente al arco. El jugador rechazado por la hinchada, de quien ni siquiera juegue un minuto en el torneo, era el que se llenaba los pulmones con el grito interminable de gol, que en segundos pasó desde Tokio hasta Porto Alegre.

Recién al estar abajo en el marcador el Barcelona reaccionó y sus jugadores atacaron con todas sus armas. Mientras los jugadores brasileños seguían con la picazón en el cuello tras el festejo, Deco sacó un fuerte remate que sacó el arquero Clemer con la punta de los dedos. Unos minutos después se dio el peor escenario posible para Inter: un tiro libre a 20 metros del arco, para el perfil de Ronaldinho Gaucho. Mientras todos los hinchas se comían las uñas, la ex – estrella de Gremio sacó un tiro que empezó a formar una curva destinado a abrazar suavemente la red. Todos quedaron congelados mirando como la pelota rozaba el palo, pero del lado de afuera, la curva siendo insuficiente para poder entrar.

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Aquel tiro fallado fue el último intento claro del partido, confirmando un inesperado e increíble triunfo, una nueva victoria del equipo que debía ser pasado por encima. La mitad de Porto Alegre se vistió de rojo, con un festejo que duró casi una semana. El héroe de todos era el suplente a quien nadie quería solo unos días antes: Adriano Gabiru. Este terminaría siendo su boleto al panteón de héroes del club y ser parte de la historia del fútbol mundial. Solo un año después dejó el club y empezó a rondar equipos de segunda división, siendo aquel gol lo que hizo que su carrera sea inolvidable, 2 décadas de esfuerzo compensados por 15 minutos de grandeza.


 

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