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El triunfo de los pequeños: Sao Paulo – Liverpool 2005

 

Cada año los fanáticos del fútbol esperan ansiosamente hasta Diciembre para poder presenciar una de las más reconocidas competiciones del planeta: el Mundial de Clubes. Los campeones de cada continente se enfrentan para dar la corona al mejor de todos, casi siempre decidida entre los equipos europeos o sudamericanos.

Con el paso del tiempo la brecha de talento entre Europa y el resto de los continentes ha aumentado vertiginosamente. Esto ha convertido al Mundial de Clubes en una lucha hasta injusta entre los equipos participantes, convirtiendo cada derrota de un europeo en un logro cada vez más memorable. Este era el ambiente que esperaba el enfrentamiento en el segundo Mundial de Clubes entre el Sao Paulo y el Liverpool, donde el equipo condenado a perder lograría una hazaña que quedaría en el recuerdo de todos sus hinchas.

Tras 45 años de disputar la Copa Intercontinental, 24 de manera consecutiva, la competencia más reconocida entre clubes de diferentes continentes fue reemplazada por el Mundial de Clubes. En la primera final se enfrentarían 2 clubes reconocidos como los más grandes de cada continente: el Liverpool de Inglaterra y el Sao Paulo de Brasil.

Historias Intercontinentales dispares

El histórico equipo de Telé Santana, multi-campeon intercontinental

El histórico equipo de Telé Santana, multi-campeon intercontinental

Ambos equipos tuvieron historias bastante dispares tanto en sus presentaciones anteriores en la Intercontinental como en su camino al primer Mundial de Clubes. El Liverpool había ganado 4 Copas de Europa, pero no disputaron la Intercontinental tras sus dos primeros triunfos, en parte porque supuestamente no querían enfrentar a los equipos argentinos, que eran considerados violentos, pero en realidad era más por cuestiones económicas.

Finalmente en 1981, ya obligados a jugar gracias al poder de los auspiciantes, enfrentaron al Flamengo y fueron aplastados por el equipo de Zico y Júnior, perdiendo por 3 a 0. En 1984 tampoco les fue bien, siendo derrotados por 1-0 por el Independiente del cada vez más viejo pero más sabio Ricardo Bochini

El Sao Paulo tuvo su momento de gloria a comienzos de los años 90, bajo el liderazgo de Telé Santana. Con figuras como Raí, Toninho Cerezo, Zetti, Muller y Palinha el equipo ganó 2 Libertadores consecutivas en 1992 y 1993. La Intercontinental terminó siendo su máximo logro, venciendo a dos equipos emblemáticos, el Barcelona de Johan Cruyff y el Milan de Fabio Capello, ambos en partidos infartantes.

Como llegaron

Ambos equipos tuvieron caminos totalmente diferentes hasta su enfrentamiento. El equipo brasileño obtuvo la Libertadores casi sin sudar, perdiendo solo 1 de 14 partidos y ganando el partido de vuelta de la final por 4-0 al Atlético Paranaense. Pocas veces se ve semejante dominio de un campeón en una competencia tan dura como la que hay en Sudamérica.

El símbolo: Rogerio Ceni

El símbolo: Rogerio Ceni

Mientras que Sao Paulo obtuvo su trofeo como un niño que roba un caramelo, el Liverpool tuvo que sufrir como si fuera un parto. Casi quedan fuera en la fase de grupos, pasando gracias a un triunfo en la última fecha sobre Olympiakos. En semifinales enfrentaron al cada vez más poderoso Chelsea, impulsado por los petrodólares de Roman Abramovich, pero el gol fantasma de Luis García fue suficiente para pasar a la final. Aquí todo el sufrimiento de la competencia se resumió en 120 minutos, en el “Milagro de Estambul”, donde remontaron un 3-0 contra el Milan y ganaron por penales.

En el inicio del Mundial de Clubes estos roles fueron cambiados. El Liverpool pasó a la final con un cómodo 3-0 contra el Saprissa de Costa Rica, tan fácil que hasta Peter Crouch metió 2 goles. En cambio el Sao Paulo tuvo un durísimo partido contra el Al-Ittihad saudí, ganando apenas por 3-2 y necesitando de un penal de su eterno arquero Rogerio Ceni.

El partido

Cualquier experto que analizaba este enfrentamiento en los papeles daba un triunfo fácil para los “Reds”. La mayor diferencia se veía en el mediocampo. Mientras que todos los del Liverpool superaban 1 metro 80 y eran liderados por el máximo símbolo del club, Steven Gerrard, los dos encargados de cerrar el paso y recuperar la pelota en el Sao Paulo medían menos de 1,70: Mineiro y Josué. Esta comparación hacía que aumente aquella sensación de estar viendo un enfrentamiento entre David y Goliat.

La defensa era donde el equipo brasileño podía competir en cuestión de tamaño. Sus 3 centrales medían más de 1,85 y eran liderados por un joven caudillo, el uruguayo Diego Lugano. En los laterales se destacaba Cicinho, como gran lanzador de centros y con capacidad de desborde, mientras que los del Liverpool, Stephen Warnock y Steve Finnan, estaban más como relleno que como grandes jugadores.

Al comenzar el cotejo parecía que el Liverpool se iba a llevar al Sao Paulo por delante, atacando como si solo ganarían al convertir en los primeros 5 minutos. Tras aguantar un tremendo aluvión, el equipo brasileño se tranquilizó y empezó a tener mejores jugadas de ataque, gracias a los buenos movimientos de sus delanteros. Tras un partido de ida y vuelta constante, a los 25 minutos se vino la gran sorpresa.

El pequeño que salió victorioso entre los gigantes: Mineiro

El pequeño que salió victorioso entre los gigantes: Mineiro

El delantero Marcio Amoroso recibió la pelota entre el mediocampo y el área, dejando a los centrales sin alguien a quien marcar. Mientras todos se enfocaban en Amoroso y Aloísio, uno de los pequeños del mediocampo, Mineiro aprovechó y picó hacia el área. Amoroso lo vio de reojo y metió un pase picado perfecto, que cayó atrás de los sorprendidos centrales. Totalmente solo y habilitado, Mineiro definió como si fuera un 9 de toda la vida, con tranquilidad al palo derecho de “Pepe” Reina, y haciendo retumbar el grito de gol y el “Brasil sil sil” por todos los televisores y las radios de su país.

Desde que entró el gol el técnico Paulo Autuori decidió meterse atrás y aguantar los 65 minutos que quedaban. Esto significó que el partido fue un monólogo del Liverpool. Entre Gerrard, Harry Kewell, Morientes y Luis García, los jugadores ofensivos del equipo inglés no pararon de tirar al arco, siempre encontrándose con la enorme figura de Rogerio Ceni, a quien muchos siempre criticaron de ser más un experto en pelotas paradas que un gran arquero, pero hizo callar a todos con sus innumerables tapadas.

Además de las tapadas de Ceni, los palos también hicieron lo suyo, evitando goles de Xabi Alonso y Harry Kewell. También les anularon 3 goles al Liverpool, todos ellos de manera correcta.

Con las uñas cada vez más incrustadas en las palmas de sus manos, los hinchas del Sao Paulo sufrían cada tiro del rival como si fuera un golpe al alma. Al momento que el mexicano pitó el final del partido, los jugadores, cuerpo técnico e hinchas del equipo paulista pudieron desatar toda su locura, festejando un triunfo épico en un partido donde todos los daban como perdedores. La figura del partido fue Rogerio Ceni, encargado de mantener el cerrojo sobre su arco y mantener viva la hazaña.


Así terminó el segundo Mundial de Clubes, con una victoria épica de un Sao Paulo a quien nadie daba chances ante el poderoso Liverpool. Bajo el mando del pequeño Mineiro fue la garra sudamericana la que terminó levantando el trofeo más preciado por cualquier club.

En la siguiente edición: el Inter de Porto Alegre enfrenta al poderoso Barcelona.

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