Opinión

El camino a la 40: 4 claves del campeonato de Olimpia

Parecía ser un campeonato en el cual nadie quería salir campeón. Cualquier equipo que llegaba a la punta o peleaba el campeonato encontraba la forma de desperdiciar oportunidades casi imposibles para llevarse el trofeo del Clausura, pero entre tantas caídas finalmente apareció un justo ganador: Olimpia, quien pudo disfrutar de levantar el título frente a su gran rival Cerro Porteño.

El Franjeado pasó por grandes altibajos durante el campeonato, pero al analizar el todo uno puede ver que fue el equipo que más mérito hizo para campeonar, demostrando tener un alto nivel y una capacidad para salir adelante, a pesar de complicarse mucho en el camino, demostrando el espíritu de campeón de la institución. Estas son las claves del Olimpia campeón:

La redención del Zorro

El Zorro gritando el tan ansiado gol del título (APF Oficial)

El Zorro gritando el tan ansiado gol del título (APF Oficial)


Tras un campeonato tan complicado, con tantos altibajos, tenía que ser el hombre a quien todos consideraban el delantero con menos gol del plantel quien abra el camino hacia la gloria: Fredy Bareiro. Fue un merecido premio para alguien que peleó cada pelota como si fuera un duelo titánico y que se aguantó la burla y el desprecio de muchos demostrando lo que sabe dentro de la cancha.

Ese grito desaforado de gol fue la descarga tras fechas de sufrimiento, de rechazo, de ataques incesantes. Fue la descarga de toda la tensión, de todas aquellas chances de gol falladas y la chance de quedar en la historia de un club tan lleno de gloria.

Lo que más criticaba el hincha al “Zorro” era su incapacidad para definir situaciones de gol que parecían destinadas a terminar al fondo de la red, que siempre hacía una de más o definía sin precisión, olvidando como luchaba por cada pelota durante los 90 minutos, así abriendo la cancha y permitiendo convertir a sus compañeros. Esta vez no hubo nada de eso, ya que tras el rebote tras el cabezazo de Mendieta fue el más rápido de todos, yendo hacia la pelota antes que Alvarez de un rebote y definiendo de primera cuando la defensa y el arquero todavía no reaccionaban ante la nueva situación de peligro.

Apenas convirtió 9 goles en todo el año, pero cada uno de ellos terminó valiendo oro para un campeonato que parecía no llegar nunca. Posiblemente el más valioso haya sido el gol contra Sol de América en la fecha 16, logrando un triunfo que levantaba la moral de un equipo alicaído tras la remontada del rival. Esos 3 puntos terminaron siendo vitales, llevando a Olimpia a pelear por la punta justo en el momento en el cual se desmoronó Cerro Porteño. Además de ser un gol clave, fue una definición con clase, bajando la pelota y definiendo de primera, un gol de goleador.

Capitán, líder y figura

El Chano besando el tan ansiado título (D10.com.py)

El Chano besando el tan ansiado título (D10.com.py)


Mientras Olimpia se reforzaba con refuerzos de primer nivel, jugadores vistos como talentosos y líderes, el verdadero líder estaba en la zona defensiva. Involucrado en escándalos fuera de la cancha, pocos esperaban que Salustiano Candia sea el motor del equipo, el hombre que ponía seguridad en la defensa y subía para generar caos en la defensa rival. Fue tal su aporte que se ganó merecidamente el mote de “CrisChano”.

Desde los partidos de Olimpia en la Copa Sudamericana era obvio que Candia no era el mismo jugador que en años anteriores. Siempre había tenido la capacidad de subir al área rival, pero nunca lo había hecho de una manera tan constante y con tanto empuje. Cada una de sus subidas por el lado izquierdo causaba temor y creaba situaciones de gol, algo impensado solo unos meses antes. El máximo ejemplo de esto fue aquella inolvidable galopada por izquierda ante Cerro, despedazando la defensa azulgrana para que Pablo Zeballos pueda poner el segundo gol del partido.

Además de aportar esta cuota ofensiva, su liderazgo también fue de gran importancia, especialmente en aquellos momentos duros donde el equipo entero parecía venirse abajo, como pasó tras la eliminación ante Independiente y en la debacle de las últimas dos fechas. Solo un equipo con carácter puede sobreponerse ante situaciones que tumbarían a cualquier otro equipo, y ese carácter solo se puede lograr con personalidades como la del “Chano”.

De la mano del Chiqui

El único técnico paraguayo campeón con los dos grandes (D10.com.py)

El único técnico paraguayo campeón con los dos grandes (D10.com.py)

Ser técnico de Olimpia es definitivamente uno de los trabajos más difíciles en nuestro fútbol, especialmente si uno ya es rechazado antes de llegar por cargar con la mochila de ser ídolo del máximo rival. Las críticas llovían sobre “Chiqui” Arce con tanta fuerza como la tormenta que azotó al estadio una hora antes del partido decisivo, pero el técnico fue quien finalmente terminó saliendo con el título bajo el brazo.

Por todo esto el hincha de Olimpia se emocionó al ver a su capitán llorar de alegría al terminar el partido, disfrutando un título en un año tan dificil en todos los ámbitos.

El ciclo de Chiqui en Olimpia es difícil de analizar y de poner en perspectiva. Sus resultados son inobjetables, pero el proceso para llegar a los mismos estuvo lleno de cuestionamientos: algunos planteamientos, sus cambios, su forma de motivar a los jugadores son solo algunos de ellos. También logró varios aciertos, como jugar partidos sin enganche, rotar jugadores y lograr mantener bajo control egos que podrían haber destruido cualquier otro vestuario. Hasta pudieron darse el lujo de hacer un meme con su juego, el famoso Piki-Piki:

A pesar de tener tantos puntos en contra, el Olimpia de Arce no fue una máquina de empatar y ganar por la mínima como fue por ejemplo el Cerro dirigido por Pedro Troglio. El Decano fue el segundo equipo más goleador del Clausura y el que menos goles recibió, demostrando un gran balance entre defensa y ataque, a veces poco vistoso, pero que sin dudas es la forma de llegar a un campeonato.

El Chiqui siempre habló de querer tener un equipo que maneje la pelota y, por ende, el trámite del partido. A pesar que no siempre se vio reflejada esta mentalidad en la cancha, la misma apareció en momentos fundamentales. En la finalísima la diferencia entre los grandes rivales fue notoria. Mientras que Cerro dependía de un Fabbro inspirado y de poco más, Olimpia se movía con fluidez, manejando a su antojo el partido, dejando atrás aquella pesadilla que fue el final del campeonato y demostrando toda la capacidad y jerarquía que poseían. Aunque el resultado fue bastante parejo, el trámite del partido era uno donde, de vuelta, Arce había pasado por encima al técnico azulgrana, esta vez siendo la víctima Gustavo Florentín.

Tras probar las dulces mieles del triunfo con el Franjeado, Arce decidirá si continuará al mando en la campaña 2016, enfrentando aquel gigante que todo olimpista siempre desea conquistar: la Libertadores.

La venganza más dulce

El bicampeón tuvo su revancha (APF Oficial)

El bicampeón tuvo su revancha (APF Oficial)


Sin dudas la imagen del festejo de la 40 fue ver a quien antes fuera un símbolo del arco de Cerro Porteño metido en plena gradería festejando con el pueblo decano. Este gesto hizo que Diego Barreto pase de ser un arquero de buen nivel a un ídolo de la hinchada en solo unos segundos, siguiendo los pasos de grandes nombres en la historia del Olimpia como Hugo Talavera y Julio Enciso.

Hace 6 meses el club donde él había nacido futbolísticamente y donde había atajado por tantos años le dijo que no necesitarían de sus servicios, con la excusa que buscaban alguien “de calidad” en esa posición. Aquella decisión terminó costándole el campeonato al Ciclón, ya que no se esperaban que alguien que era hincha confeso del club use aquel rechazo como venganza y vaya a Para Uno.

Olimpia recibió a Barreto con los brazos abiertos, sabiendo que encontrar un arquero con experiencia, talento y liderazgo era algo casi imposible en nuestro fútbol. Primero alternó la titularidad con Victor Centurión, pero luego se adueñó del puesto gracias a su solvencia. Su aporte no fue solo atajando remates al arco, sino era ordenar la defensa y darle voz al plantel.

Junto a Miguel Paniagua, Diego Barreto terminó siendo bicampeón en el 2015, pasando de ídolo para algunos a traidor para otros. Para algunos la venganza es el combustible más efectivo, especialmente para alguien que sintió que lo que le hicieron era el accionar de “gente puerca”. Lo que para algunos ya era dispensable, para otros terminó siendo clave para obtener un campeonato.


Estas son solo algunas de las claves para que Olimpia pueda finalmente festejar aquel título que hace 4 años estaba esperado. Un pueblo que siempre fue consentido por incontables títulos, hazañas y gloria recibió el premio que se merecía por siempre apoyar al club, por ir a la cancha y alentar los 90 minutos, por sufrir en demasía tantos años de sequía y tantas oportunidades desperdiciadas, por tener aquel fanatismo impregnado en el ADN. Finalmente los hinchas decanos pudieron unirse en aquel grito que tanto conocen y que siempre ha marcado cada paso de su historia: Campeón!

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